Buscar este blog

"Soy un bicho de la tierra como cualquier ser humano, con cualidades y defectos, con errores y aciertos, -déjenme quedarme así- con mi memoria, ahora que yo soy. No quiero olvidar nada."



José Saramago

miércoles, 22 de febrero de 2017

TALLER DE LECTURAS; "ATLAS DEL CUENTO LATINOAMERICANO" A CARGO DEL GRAN ESCRITOR CHILENO MARCELO SIMONETTI, MARZO DE 2017




V CONGRESO INTERNACIONAL: "NUEVAS DIMENSIONES DE LA FILOLOGÍA", SAN PETESBURGO (RUSIA) DEL 12 AL 14 DE JUNIO DE 2017




Call For Paper

We would like to invite you to submit proposals for

5th. International Congress on New Dimensions of Philology
(Languages,Literature,Linguistics and Culture) which will take place on June 12-14,2017 for White Nights in 

St. Petersburg, Russia

The accepted papers will be published in the 
Thomson Reuters/ ISI Web of Science 
indexed journals.

What could be more romantic than a walk along the banks of the city rivers and canals in almost broad daylight,no matter what the time of day? No other major European city can rival this experience nor the atmosphere on the streets of St. Petersburg during the summer months - lively,friendly,romantic and bustling with people throughout the night as well as the day!!!

Attention: 

All attending registrants (not without attending) of our last congress in Barcelona can benefit from 50 % discount on registration fees

GO CONGRESS PORTAL

lunes, 20 de febrero de 2017

LECTURA DE "MARÍA" POR HAROLD ALVARADO TENORIO (COLOMBIA)





A finales de tercero de bachillerato, cuando ya había descubierto a Borges en la Luis Angel, y bebía cervezas con un filipichín del Restrepo, presumido de vestir de sastre, con ternos que imitaban las vitrinas de El Romano de la 24 y su padre pagaba para que luciera como Oscar Golden o un estudiante del Gimnasio Moderno, el maestro de literatura, un viejecillo cuyo nombre no recuerdo, nos hizo leer, completa, de cabo a rabo, Maria, de Isaacs, justo en el momento que los nadaístas la quemaban y denigraban de ella. Fuimos a comprar un ejemplar a las librerías de viejo cerca de la Casa de Nariño, y de regreso, me parece estar viéndolo, mi amigo me indicó a Mario Rivero haciendo cola, a eso de las once, en uno de los bajos del edificio Murillo Toro donde está todavía el Ministerio de Comunicaciones, en la sucursal del Banco Popular, que era entonces Caja Agraria, con una alcancía de metal, que tenía un orificio lateral para ingresar billetes, en la mano. Mario nunca perdió esa costumbre, se creía tan pobre, que apenas debía gastar cinco pesos diarios, como contó su bellboy, el infatigable camarlengo Federico Diaz Granados, que salió debajo de una mesa de cantina a servir a Rivero hasta que ascendió al trono de la poesía de la mano de una agiotista y un desahuciado apodado El ovejo. A Diaz lo enviaba desde las nueve a sacar cinco mil pesos de los años noventa, tanta veces, que incluso decía que había llegado a la mayoría de edad parado en la puerta del banco, mientras Mario descendía a pie, desde su inmensa casa de La Candelaria, repleta de pinturas y dibujos que había expoliado a los artistas que ponía en la revista del grupo Dinero o había entrevistado en Monitor, un programa de radio dominical de Caracol, mientras su chofer negro que hablaba inglés le seguía a distancia en un Mercedes Benz sedan color verde mareo australiano de los años setenta, que no usaba para no gastarlo. Diaz Granados también contó en aquellos años que Rivero no escribía las críticas de arte sino su mujer, una anciana hermana de Antonio Panesso Robledo, más culta que todo el mundo, pero avergonzada de su vejez y postergada por su hermano famoso, porque decía, nadie iba a creer que ella era capaz de decir tanta impostura sobre una recua de pintores de quinta que publicó esa revista. Algo de cierto debió haber en ello, porque Rivero de lo único que hablaba con rigor era de las fluctuaciones del dólar y de chismes de farándula, con una señora caleña, de pelo de ceniza, que fue su amante platónica por años. 
La edición que compramos por tres pesos, un dineral entonces, si pensamos que para todo el mes yo recibía trescientos cincuenta pesos, era hecha en Paris en tapa dura con relieve, donde una chica abre su sombrilla sentada sobre una roca cetrina y fondo azul, de la Librería de la Viuda de Charles Bouret, que vendía los libros en español en 16 de Setiembre y Bolivar de Ciudad de México, esquina. La perdí después de atesorarla por años cuando estando enfermo, postrado en la Clínica Shaio, un chiquilicuatro que decía ser librero, pésimo poeta huilense, nieto de una famosa lírica medio comunistoide y libertina, amancebada con un abogado de narcos, que hizo la pubertad sentado en el bufete esperando para abrir la puerta, fue hasta casa de mi madre y sisó de mi biblioteca unos setecientos ejemplares, dedicados y primeras ediciones. Luego encontré algunos de ellos en una librería de lance de la Calle del Doctor Rizal en Barcelona, donde estaban vendiendo Historia de un deicidio dedicada por Mario Vargas, por la módica suma de 125 euros. A mi mamá el bandido le había dado diez pesos por cada libro, con la promesa, solemne, de que volvería por el resto, que eran seis mil. 
Lejos de casa, a dos mil seiscientos metros de altitud, con una lluvia inagotable y el frio calando los huesos, mientras leía en Maria repasaba los paisajes de mi niñez y sin que hubiese conocido sentimiento amoroso alguno, la historia me enganchaba hasta las mismas lágrimas. Efrain regresa a la hacienda de sus padres al terminar sus estudios en Bogotá y conoce a Maria, de quien se enamora sin saber que está enferma y ha de morir. Un aleteo de poesia invade el texto. En un admirable y lento discurrir Isaacs presenta el mundo idílico de las relaciones entre los enamorados, hecho de silencios, equívocos, medias voces, secretos, palabras no pronunciadas, adivinaciones, juegos de manos y miradas. Idilio romántico y realismo concurren pero lo que más impactó en mi eran las descripciones de la campiña que yo bien conocía y que en Maria termina por ser un trasunto de los padecimientos de los personajes. La descripción de la naturaleza hecha alma de acuerdo a los sentimientos impresiona por su autenticidad, ofreciendo una sobria novela tropical con su ilimitada botánica, los pueblos blancos colgando de azules montañas, el viento, las ceibas de las llanuras, las vegas con sus torrentes espumosos, los sauces, la soledad de la luna y la llanura, la luciérnaga, los yarumos, los juegos del sol en el recinto de las arboledas, los gualandayes violetas y amarillos, las colinas verdes de loros y palmeras, el naranjo, la populosa vegetación donde los cazadores acosan un venadillo, la ondulación en el aire de garzas plateadas y las águilas negras, el tigre, el canto de los pájaros, el estanque con rosas, la culebra que cuelga de las ramas y el eterno paso de la luz a través de una habitación oscura: la vida.
Nunca he olvidado el momento cuando Efrain va en busca de un médico para Maria. El crecimiento de la enfermedad de la niña coincide con el comportamiento de la naturaleza cuando él deja su habitación para montar el caballo que habrá de llevarle hasta el galeno. El cierzo mueve los sauces, de los naranjos vuelan las aves asustadas, los relámpagos iluminan la honda noche todavía, la lluvia alcanza a humedecer las sienes, el ave negra roza la frente y Efrain la sigue con la mirada hasta que se oculta en el bosque. Y al llegar al Amaime, que encuentra crecido, ese fragmento memorable del cruce del rio sobre el caballo:

“Puse las espuelas en los ijares del caballo, que con las orejas tendidas hacia el fondo del río y resoplando sordamente, parecía calcular la impetuosidad de las aguas que se azotaban a sus pies: sumergió en ellas las manos, y como sobrecogido por un terror invencible, retrocedió veloz girando sobre las patas. Le acaricié el cuello y las crines humedecidas y lo aguijoneé de nuevo para que se lanzase al río; entonces levantó las manos impacientado, pidiendo al mismo tiempo toda la rienda, que le abandoné, temeroso de haber errado el botadero de las crecientes. Él subió por la ribera unas veinte varas, tomando la ladera de un peñasco; acercó la nariz a las espumas, y levantándola en seguida, se precipitó en la corriente. El agua lo cubrió casi todo, llegándome hasta las rodillas. Las olas se encresparon poco después alrededor de mi cintura. Con una mano le palmeaba el cuello al animal, única parte visible ya de su cuerpo, mientras con la otra trataba de hacerle describir más curva hacia arriba la línea de corte, porque de otro modo, perdida la parte baja de la ladera, era inaccesible por su altura y la fuerza de las aguas, que columpiaban guaduales desgajados. Había pasado el peligro. Me apeé para examinar las cinchas, de las cuales se había reventado una. El noble bruto se sacudió, y un instante después continué la marcha.”

Es la prosodia de Isaacs y su lirismo lo que aun conturba. Solo la ignorancia y el odio a sí mismos hizo que un grupo de antioqueños acolitados por algunos hijos de lumpen proletarios un día despreciable quemaran el libro en una calle de Cali. Maria fue la novela colombiana más leída en el continente hasta la aparición de los sicotrópicos como substituto de la belleza y los sentimientos amorosos no comercializados por la carne cruda, y fue traducida a 31 idiomas, cuatro o cinco menos que Cien años de soledad, en un momento de la historia donde no existían tantas facilidades para hacerlo. Y se dejará leer, pienso, mucho más en el futuro, cuando el idilio de amar haya desaparecido para siempre y sea un asunto de arqueología en la vida de los hombres y las mujeres. Y hasta me aventuraría a decir que lo será más que Cien años, que con el tiempo se ha ido convirtiendo en una lectura para escolares, con un lirismo superado por Garcia Marquez mismo en El general en su laberinto, su obra maestra.

domingo, 19 de febrero de 2017

POEMAS INÉDITOS DE ALEJANDRA BASUALTO (CHILE)



Fotografía de la autora: Magdalena Ladrón de Guevara


Del libro “CUCHILLOS”  por aparecer:


A Lucho



ELEGÍA DEL AGUA

cinceles sobre la materia
ilegible
de los cuerpos

gotas
pura filigrana
corroen
ladrillos
huesos húmeros
hebillas

ahora

tallos
remiendos
botones

el viento que susurra
y poco más



TRAMPAS


Leve
levemente
como si no hubiera ya nada
más que horizontes 
de piedra   secos 
territorios   baldía 
la tierra
baldía 
ella

presa
gaviota
insensible
despojo
cadencia
deshielo
cadena

y la mente con sus trampas



CUADRADO

Otrora
sin celda
ni cárcel
ni amarras
alborada
blanca
recorta
la espera

Un cuadrado
sonríe
a la noche



VIAJE PARA UNA DESPEDIDA           

a Carmen, mi hermana de sangre


atardece 
en el desierto
sobre 
palmas escasas 

por la carretera
magullados 
autos 
de vaciado 
esplendor 

en tono menor
luces 
acompañan 
este viaje 
(des)
esperanzado

noche 
fogatas 
campo

la ruta dice
bienvenida
aunque 
sé 
que no es a mí
a mí 
no 
es

excesivos
latones
inútiles
piezas
cementerios 
de autos

uno 
que otro 
farol
alumbra 
parcela 
de ruta ajena

el sol 
ya 
se ha ido

sombrío
el autobús
soñoliento
me acoge 
engulle 
los kilómetros
que faltan

en 
un camino 
tan parecido 
a todos 
los 
caminos

hasta ti

cielo gris 
carboncillo
ángeles 
y conejos
presurosos
se 
corretean 
la tierra
plana
plana 
de matorrales

ni 
una 
sola
cordillera
para 
amparar los ojos

a lo lejos
álamos 
asiluetados
el 
corazón 
en 
un 
corset
con 
muchas 
amarras

cautivo

"SILENCIO" POR ANÍBAL RICCI (CHILE)




–¿No va a sufrir?

–La inyección es instantánea.

            Julieta se mudó el sábado al edificio. Sus hijas tenían cuatro y dos años, por lo que las dejaba al cuidado de Milagros, hace poco llegada de Lima y dispuesta a no cuestionar los horarios de su patrona. Julieta se despedía sagradamente de Fabiola y Fernanda, todos los días a las nueve en punto abandonaba el tercer piso enfundada en un abrigo largo. Milagros se fijaba en sus tacones que hacían juego con la cartera y los labios.

           Milagros preparaba el desayuno para las niñitas y a las nueve aparecía la madre envuelta en una bata blanca. Fabiola iba por las tardes al jardín, era parlanchina y divertía a Fernanda con sus muecas. Una vez terminado el café Julieta se instaló en el sillón del living y sintonizó el matinal para escuchar los consejos matutinos. El domingo Fabiola y Fernanda bajaron a los juegos y después de tomar onces cayeron desplomadas y no se levantaron hasta el lunes. Era el primer desayuno que compartían en el departamento, las niñitas se veían felices, nunca habían visto a padre y al parecer no lo echaban de menos. Julieta trabajaba todas las noches salvo el domingo, único día en que Milagros se dedicaba a sus cosas.

–¿Dónde está Cleopatra, mamá?

–La llevé unos días a casa del abuelo.

–¿Por qué no fuiste con nosotras?

–El viernes tenía muchas cosas que hacer.

           Milagros regresó del colegio con Fabiola. En el camino le fue contando que habían trabajado con papel lustre. Fernanda estaba encantada con los barquitos que le regaló su hermana. Julieta permanecía en silencio y no prestó atención a las figuritas. Su rostro apenas dejaba traslucir sentimientos. Alguna vez le había dicho a Fabiola que el papá les enviaba dinero desde el extranjero, que había vivido con ellas el primer tiempo, pero debió salir del país en busca de oportunidades. Repitió esa mentira cada vez que fue interrogada por su hija, hasta que un día dejó de preguntar. Julieta no era su verdadero nombre, lo había tomado prestado de una película de Almodóvar. Fabiola tenía dos años por ese entonces y no pareció advertir el cambio. Adoptó ese nombre al arrendar una pieza, cansada de inventar chapas ante los clientes, hasta que se decidió por mantener ese nombre melodramático. Se consideraba una actriz, pero la droga y el paso del tiempo la convirtieron en una mujer a la que le daba lo mismo que la descubrieran. Ni siquiera su padre se extrañó de esta Julieta que jamás le presentó a Romeo alguno. Pedro había enviudado diez años atrás y no volvió a rehacer su vida. La vieja casa de Quinta Normal parecía la morada de un fantasma, corredores interminables comunicaban las habitaciones con dos patios interiores. Fabiola y Fernanda pasaban horas jugando debajo del parrón. Con el tiempo la pintura de las paredes se fue deteriorando y los viejos cuadros completaron la fachada de mausoleo. Cuando Julieta salió del colegio, trabajó de vendedora en una tienda. No conocía las discotecas y le agradó que le invitaran tragos. Regresaba de madrugada, dejándose encantar por el mundo de las apariencias. Nunca había salido con hombres que condujeran sus propios autos. La llevaban al cine y a pubs ambientados con luces tenues. Quedó embarazada de Fabiola y el sujeto desapareció por arte de magia. Conversó con una enigmática chica en sus idas a bailar y se dejó encandilar por su vestimenta elegante. Le confidenció que era prostituta y sus honorarios hicieron que Julieta evaluara seriamente cambiar de rubro.

–¿Cuándo vamos a ir donde el abuelo?

–Se fue por unos días al sur.

–¿Para pasear a Cleopatra?

–La perrita cumplió dos años y no conocía el campo.

           Las escenas devastadoras de Almodóvar obraban sobre la protagonista para dar origen a esta tragedia. Las palabras omitidas, las conversaciones que no tuvieron lugar, todo ese vacío fue absorbido por Julieta. Pedro no fue capaz de trasmitirle el afecto que sintió por su madre. Toda su niñez y adolescencia la vio deambular por los corredores, leyendo titulares de los diarios. Una y otra vez los repetía –al desayuno, al almuerzo y a la cena– en una ceremonia que fue perdiendo gracia con el paso de los años. Jacinta no distinguía a su hija, la confundía con su hermana, una amiga, siempre con un nombre diferente. Pedro no derramó ninguna lágrima durante el funeral. Julieta solía pensar que su madre los había abandonado mucho tiempo atrás. El único recuerdo lúcido provenía de un retrato que su padre mantenía colgado en el dormitorio. Julieta lo culpaba por la enfermedad. Quizás qué daño le provocó en sus primeros años de matrimonio. El silencio lo condenaba y ese mismo silencio lo heredaría Fabiola. Esas palabras no dichas eran un mensaje premonitorio, alguien sería arrollado por un tranvía proveniente de un pasado sin recuerdos. Madres sufrientes, hijas perdidas, vidas transferidas por viejos fantasmas.

–Cleopatra se quedó en el sur.

–¿No se la trajo el abuelo?


–El departamento es muy pequeño de todos modos.

sábado, 18 de febrero de 2017

NUEVO NÚMERO DE LA EXTRAORDINARIA REVISTA RUMANA "ORIZON LITERAR CONTEMPORAN" EN SU DÉCIMO ANIVERSARIO



"HABLE CON ELLA", CRÍTICA DE CINE DEL ESCRITOR CHILENO ANÍBAL RICCI




(2002)

Dirigida por Pedro Almodóvar


«Te dejo la casa que preparé para Alicia y para mí», le dice Benigno a Marco Zuluaga en su carta de despedida, «cuéntamelo todo (en el lugar donde me lleven), no seas tan hermético», agrega. Son las sentidas palabras de Benigno Martín (extraordinario Javier Cámara) a su amigo que lo fue a visitar a la cárcel. «He abrazado a muy pocas personas en mi vida», le confiesa Benigno a través del intercomunicador y del vidrio que los separa. Benigno es enfermero y ha vivido oculto toda su vida. Supuestamente homosexual como el niño de Las Horas (Michael Cunningham), la novela que Marco tiene en su velador, pero eso qué importa si Benigno estaba realmente enamorado de Alicia, su paciente en coma. El guion de Almodóvar es sutil, alejado de sus clásicos melodramas, pero esa sutileza lo vuelve inconteniblemente dramático, trágico a la manera griega, hábilmente dispuesto entre dos piezas de baile teatral. A la vez es una ecuación matemática, transitiva: Si (1) Marco estuvo enamorado de Lydia (una torera) y (2) Benigno de Alicia (bailarina), añadimos que Benigno y Marco son amigos, entonces perfectamente (3) Marco y Alicia pueden enamorarse. Las partes (1) y (2) son narradas (dentro de la película) como algo azaroso, la tercera es cosa del destino. El azar juntó a estos amigos o quizás fue el destino, da lo mismo, el amor hace que los milagros ocurran y que la muerte (o el coma) se transforme en vida. Benigno ha cometido un delito, pero Benigno es inocente (como sugiere su casera), una especie de ángel para el cual no incumben las reglas de la sociedad. Existen otros polos opuestos: Lydia es torera y Benigno enfermero, actividades más habituales para el sexo opuesto. Esos polos son relativos: Benigno ha cuidado tiernamente de Alicia (como antes de su madre), pero es capaz de cometer un acto de salvajismo, aunque dicho acto involucre ternura: «Alicia está viva, tú la despertaste». Este guion conmueve en lo más profundo, Almodóvar nos muestra una violación como un acto de amor. El tercer acto no está escrito, aunque el asiento vacío en el teatro alude a una especie de cupido suicida que ha posibilitado que las vidas de Marco y Alicia puedan encontrarse. Hable con ella es una historia difícil de contar sin horrorizar a esa futura conquista, «hable con ella» le diría Benigno, no seas tan hermético. Los flashbacks e incluso la inserción de un corto de cine mudo fluyen como la seda, todo tiene significación, las variaciones de violín o la lluvia es presagio del accidente y vuelta a la vida. La narración transcurre a lo largo de un año, pero el tiempo es relativo, los flashbacks de Marco y Benigno se cruzan, otorgando continuidad entre el pasado y el presente, con una sobriedad que sorprende al tratarse de Almodóvar, donde la soledad y el afecto son cruciales a la hora de profundizar en temas como la amistad, el amor y el poder de la palabra.

viernes, 17 de febrero de 2017

PEQUEÑO HOMENAJE AL POETA CHILENO MAURICIO BARRIENTOS (POR ANDRÉS MORALES)



Los elegidos



Fuimos una estirpe generosa
el don que nos fue dado en privilegio
lo hicimos madurar perfectamente.
Sólo que algo nos faltó, no fue el silencio
ni el ansia de morir en la batalla.
Sólo que algo estaba allí detrás del sol
y las noches donde el mar se estremecía.

Vimos los caballos y los peces,
el rápido aletear del tiempo ajeno;
vimos el diluvio, la ruina, el esperpento
y el húmedo contacto de la tierra.

Nada es como ayer ni puede darse
el fruto en el invierno despiadado;
la historia no quisiera recortada
al tiempo reescribirlo en la derrota.

Cada cosa en su lugar,
también la muerte.

Fuimos una estirpe generosa.

                                                       (A Mauricio Barrientos)

                                               

               

CURSO “PROYECTO DE OBRA” EN LA CASA DEL ESCRITOR (SECH) A CARGO DE YURI PÉREZ

   

CURSO “PROYECTO DE OBRA”
en la CASA DEL ESCRITOR
Con el patrocinio de la Sociedad de Escritores de Chile


CURSO DE ESCRITURA CREATIVA:   “PROYECTO DE OBRA”

INICIO DE CLASES: VIERNES  3 DE MARZO, 2017

MATRÍCULAS E INFORMACIONES:  yuriperez77@hotmail.com


Roberto Rivera Vicencio, Secretario General de la Sociedad de Escritores de Chile, saluda cordialmente y tiene el agrado de comunicar el inicio del curso Escritura Creativa para jóvenes y adultos a cargo del escritor Yuri Pérez. El proyecto propuesto por el escritor Yuri Pérez, dirigido a autores mayores de 16 años sin límite de edad, contempla este año, la realización del curso “ PROYECTO DE OBRA” Las Clases serán los días  Viernes de 18:00 a 21:00 horas


Roberto Rivera Vicencio
Secretario General
Sociedad de Escritores de Chile

Referencia escritor que imparte el curso:




YURI PÉREZ (San Bernardo, 1966):  


Poeta, Narrador. Diplomado en Arte Universidad Mayor; Diplomado en Poesía Fundación Pablo Neruda; Gestor Cultural Municipalidad de San Bernardo y Encargado de Área Literatura Departamento de Cultura de la Municipalidad de San Bernardo, Chile.

El año 1994 recibe la Beca Fundación Pablo Neruda. El año 1996 el Premio Municipal de Literatura de San Bernardo (Género Poesía). Luego, en 1997, recibe la Beca Fondart del Ministerio de Educación de Chile. El año 2001 obtiene el Premio Municipal de Literatura de San Bernardo, (Género Novela). El 2003, el Premio Municipal de Literatura de San Bernardo, (Género Cuento).

Ha publicado; “Cara et Fuego”( Poesía), 1994, “Cartas del Interno”(Poesía), 1995, “Gringa;  El Canto de los Llanos de Lepe,( Poesía) 1996, “Mala Yerba”, (Poesía) 1998,” Antología Registrada”(Poesía), 2001, “Cumbia”( Prosa y Poesía), 2003, “Ceremonia del Cristo Blanco”( Poesía), 2004, “Ghetto”(Prosa y Poesía), 2006, “Suite” ( Novela corta), 2008. También es autor de las Antologías Poéticas; Chena; Poetas Contemporáneos del Maipo, volúmenes I Y II, 2007 y 2009 respectivamente. Y es autor de la obra “Mi Libro”, Material para la Educación Literaria Educación Básica Segundo Ciclo, obra patrocinada por el Ministerio de Educación.  Dirige los talleres de Literatura de la Casa de la Cultura de San Bernardo y ha ejecutado talleres de Creación Literaria en Colegios de Santiago y San Bernardo. Es responsable del Proyecto “Curso para la Formación de Monitores de Creación Literaria para la Educación Básica, 2009. Además, trabajó como Guionista para el Festival Nacional de Folclore de San Bernardo, 2009. Su obra ha sido Antologada en: “Altiro”, Poesía Chilena Contemporánea, Buenos Aires (Selección de Germàn Carrasco y Cristián Gómez), “Tábanos”, 13 Poetas Chilenos, Chile, México y España, (Selección de Mario Meléndez), “El tren en la Poesía Chilena”, (Selección de Jorge Montealegre), “Poéticas de Chile”, (Selección de Gonzalo Contreras, Edición Bilingüe, Español, Inglés), y en “Revista Baquiana, Estados Unidos”. Además, ha sido traducido al inglés, al catalán y al holandés.  Es asesor Literario de Editorial Puerto Alegre de Valparaíso y Profesor Guía de Nuevos Escritores Chilenos. Su producción literaria circula en distintos sitios virtuales especialistas en Literatura y ha sido invitado a múltiples Encuentros de Escritores en todo el país. Actualmente es Coordinador de Cultura de la Ilustre Municipalidad de San Bernardo, Área Literatura. Realiza Talleres Literarios en Colegios e Instituciones Sociales y es Coordinador del Proyecto Monitores de Literatura para la Educación Básica en la misma ciudad. Su obra Poética y Narrativa ha sido comentada en revistas y diarios de circulación nacional e internacional. El año 2010, Yuri Pérez publica la novela “Niño Feo”, comentada favorablemente por la crítica Nacional. 

El año 2011 obtiene el “Premio de la Crítica Chilena a Mejor Libro Editado el 2010 por su Novela “Niño Feo” (narrativa Punto Aparte-Ediciones.) Este Premio a nivel nacional, lo otorgan los más destacados críticos de arte de Chile junto a la Universidad Diego Portales. Beca Consejo del Libro Escritores Profesionales 2012, por la novela “Mentirosa”, Ediciones Narrativa Punto Aparte. El año 2013 Obtiene la Beca del Consejo del Libro y La Lectura Escritores Profesionales. Actualmente prepara un nuevo libro de Poesía para editar este año 2015, se trata de un libro inédito. 


DOS POEMAS DE "ESCRITO" DE ANDRÉS MORALES TRADUCIDOS AL INGLÉS POR EL POETA CHILENO VÍCTOR LOBOS





ESCRITO EN ACADIO

Written in Akkadian


Es sólo la grafía,
el recto, agudo, zurdo y diestro peso
del pincel o de la pluma o de la mano.

It is just the written symbol,
The straight, sharp, left-handed and right-handed weight
Of the paint brush, the pen or the hand.

Es la mancha original y es el deseo
de una gran palabra que lo diga,
que lo cubra todo, que lo explique
o nunca  explique nada, que lo entone
y suaves consonantes y ágiles vocales
habrán de pronunciar su claro acento.

It is the original stain and the wish
For a great word that says,
That covers everything, that explains
Or never explains anything, that intones it
And soft consonants and nimble vowels
Shall pronounce its clear accent.

Es la línea horizontal, el solo trazo
que dejó en Babel el escribano.
La alquimia del secreto, del poema
que abre al fin sus puertas al herido,
al niño que comprende en el silencio
el gesto curvo del maestro,
el aire que ya fue y permanece.

It’s the horizontal line, the single stroke
Left in Babel by the scribe.
The alchemy of the secret, of the poem
That opens its doors to the injured at last,
To the child who in silence understands
The curved gesture of the master,
The air that was and stays.

  
(A Tomás Harris)
(To Tomás Harris)

  

JEROGLÍFICO IMPOSIBLE

Impossible Hieroglyph



Hay tanto que decir y poco tiempo.

There is so much to say and so little time.

(El escriba derramando en su tablilla
una sola lágrima de sangre).

(The scribe shedding on his tablet
A single tear of blood).

Hay tantas horas luego y tal silencio
que los frutos ya maduran en el huerto.

There are so many hours then and such a silence
That the fruits already ripen in the orchard.


(El tiempo atrapa el ritmo de las olas
que son esas palabras nunca escritas).

(Time captures the rhythm of the waves
Which are those never written words).


  
(A Antoni Clapés y Dolors Udina)

(To Antoni Clapés and Dolors Udina)